DIPUTADA MORENISTA BUSCA SER CANDIDATA A PRESIDENTE MUNICIPAL DE BAHIA DE BANDERAS.

La política nayarita comienza a moverse antes de los tiempos formales, y en ese tablero ya hay piezas que se acomodan con claridad. Una de ellas es la diputada de MORENA, Madrid Gwendolyne Vargas Paredes, quien no oculta su intención de buscar la candidatura a la presidencia municipal de Bahía de Banderas. Su aspiración, sin embargo, está atada a un escenario mayor: la eventual candidatura al gobierno estatal de Geraldine Ponce.

En política, las coincidencias rara vez son casualidad. Vargas Paredes ha dejado entrever que cuenta con lo que coloquialmente llamó una “bendición papal”, una expresión que en el lenguaje político mexicano suele traducirse como respaldo desde las cúpulas del poder. Aunque no lo dice abiertamente, el mensaje es claro: hay alineación, o al menos cercanía, con los grupos que hoy marcan la ruta dentro de MORENA en Nayarit.

El punto clave está en el efecto dominó. Si Geraldine Ponce da el salto para competir por la gubernatura, abriría espacios en distintas posiciones estratégicas. En ese escenario, Bahía de Banderas se vuelve una joya política: uno de los municipios con mayor dinamismo económico y crecimiento poblacional en el estado, lo que lo convierte en un botín electoral altamente codiciado.

La cercanía de Vargas Paredes con la alcaldesa de Tepic no pasa desapercibida. En política, las fotografías, los eventos compartidos y los mensajes públicos construyen narrativas. Y la narrativa actual apunta a una diputada que busca posicionarse como parte de un mismo proyecto político, uno que, según diversas encuestas y el ánimo ciudadano, mantiene a Geraldine Ponce con niveles de aprobación competitivos.

Pero no todo está definido. En MORENA, como en otros partidos, las candidaturas no sólo se deciden por cercanía o declaraciones, sino por una mezcla de factores: mediciones internas, acuerdos políticos, equilibrios regionales y, por supuesto, la aprobación desde el centro del país.

Hablar de “bendiciones” anticipadas puede ser una jugada de posicionamiento, pero también implica riesgos. Elevar expectativas demasiado pronto puede generar resistencias internas o despertar a otros aspirantes que aún se mantienen en bajo perfil.

Por ahora, lo cierto es que la carrera ya comenzó, aunque oficialmente nadie esté corriendo. Madrid Gwendolyne Vargas Paredes parece decidida a no quedarse atrás y a construir, desde ahora, el camino hacia Bahía de Banderas.

La pregunta de fondo no es si quiere ser candidata —eso ya quedó claro—, sino si cuando lleguen los tiempos, su “bendición” será suficiente para convertir la aspiración en realidad.

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